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Donde sueñan las palabras

"Libertad es tener un hogar al que poder regresar"
July 24

Fantasía

 
Donde las lágrimas se vuelven caballitos de cristal
que galopan hacia palacios de invierno y aurora
donde la reina de corazones escapó de su destino
y planta rosas blancas en la ternura de sus pasos.
 
Donde los sueños encuentran una voz que les acuna
en la serenidad de un refugio nacido de lo profundo
donde duermen vetas de oro y gotean las tormentas
y un barquito chiquitito está aprendiendo a navegar.
 
Donde los besos me liberan mariposas de papel
que construyen un hogar sobre el firme del alma
donde se alinean los latientes ríos de la vida
y sonrisas de niños iluminan cada habitación.
July 21

El mensajero

 
 – Buah mamá, mira que lejos se puede ver.
 – Sí, las vistas hermosas son el más bello tesoro del viajero.
 – ¿Yo soy un viajero, mamá?
 – Claro que sí. Pero si sigues corriendo a mi alrededor te cansarás y tendré que volver a cargarte a la espalda.
 – ¡Así será más divertido!
 – Ahora te ríes pero cuando llegue la hora de repartir la comida me parece que mi parte será la más divertida.
 – Siempre lo es, porque eres mayor.
 – Ah, pero soy mayor porque soy la que más trabajo.
 – Entonces llévame una mijilla...
 – Vamos. Sube antes de que se me cansen los brazos.
 – ¡Yupi!
 – Eso...
 – Mamá, mamá. Viene un mensajero.
 – ¿Cómo lo sabes?
 – Allí, mamá. Allí se ven sus plumas blancas.
 – Pues vamos a dejarle paso...
 
 – ¡Nos ha sonreído!
 – Vaya. Era un buen mozo. Tomaremos un aperitivo en su puesto.
 – ¡Sí! Pero... No tendremos que darle mucho, ¿no?
 – No seas egoísta. Además seguro que su familia le ha preparado comida y tiene agua más fresca que nosotros y si no es así pues le habremos ayudado. Vamos, bájate.
 – Va muy deprisa.
 – Y volverá muy deprisa. Es su profesión.
 – Yo de mayor quiero ser mensajero.
 – Tienen que elegirte para eso. ¿Y porqué querrías serlo?
 – Para poder llevarte a ti cuando seas pequeña.
 
 
July 20

Semillas de poesía 2

 

Lo bueno se refleja.

Que cada uno de tus sueños sea una aventura.

Quién siembra poemas recoge poetas.

Tú eliges tu verdad.

La maldad es un vacío, una ausencia, pero no un olvido.

Haz de tu miedos esperanza y de tu esperanza amor.

La vida tiende a la belleza.

Cámbiate primero a ti, luego a los que quieres y por último el mundo.

Cada nacimiento es un voto por Dios.

Siempre nos quedará la rosa.

Sólo silba y allí estará tu sonrisa.

Elije todo lo que puedas.

Aún ganando puedes ganar un amigo.

Tu mirada enamora mis palabras.

July 19

Sirena

 
   La sirena nació del beso de una copa, trató de dar un paso y tropezó volviendo a hundirse en el mar de gente. Un parpadeo antes todos los augurios indicaban que sería una noche de vuelo rasante: el sol había prolongado su estancia como si le costase regresar al otro lado, un portero del tamaño de una puerta me había pisado y mi amigo Jorge se había perdido en algún lugar entre el "Áureas" y el "Bóreas", dos bares gemelos.
   Sus labios radiaban esos brillos argentinos que dotan de pececillos de vida a los ojos. El resto de su cuerpo me lo imaginé. Solté la copa medio bebida, la misma de todas las noches, como liberándome de un ancla de cristal y la seguí.
   Su baile era un chapoteo tendiendo puentes en el continuo latir de la música. Avanzaba según una ley tan cambiante como el propio agitarse de la multitud y en su turbulenta estela yo pugnaba por no perderla.
   Salimos. Dejamos que el viento nos recogiese hacia dentro.
   "¿Quién eres?" pregunté porque no podría haber hecho otra cosa. Su voz de manantial brotó con una alegría que me desbordó para tejerme un cálido sentimiento.
   "Una sirena" dijo y entonces comprendí que caía con un suave balanceo en las redes del amor.
   Eras de tiempo después nos amamos navegando por las sabanas hasta romper en una playa de huevo y harina, volteando estrellas, paredes y tierra hasta deshacerlas en nuestra boca.
   Al amanecer nos asomamos el uno al otro y alcanzamos a vernos el corazón.
   "Prefiero pulirme en el roce con tu piel a desgastarme recordándote" dije y ella se rió y me silenció con sus manos.
July 16

Una rosa

 

Atar principio y final

con cuerdas de armónica luz,

al viejo loco y al niño cuerdo,

a la estrella ardiente y al pozo oscuro,

al tiempo corto y al espacio raudo.

Atar final y principio

en vital latir

y esperar una rosa.

July 14

Mi corral al atardecer

 
Leo en el vago balancín,
alguna vez gruñe o silba
pero sus estampas son floridas
y no pega el sol en la nariz.
Las letras se mueven misteriosas
hasta que el insecto se para.
Lo agitó hasta que se marcha,
algo ha cambiado en el viento.
El balón descansa en el centro,
en su propia sombra llorada,
pero bajo la canasta saluda la colada
y aún colea lo largo del almuerzo.
Un pájaro canta en el tejado,
la brisa agita banderas de fiesta
como lluvia de gotas gruesas,
escucho un mordisqueo.
Bajo un manojo de garbanzos
un ratón se pone verde y morado.
Me mira un parpadeo.
Pasa una avispa hacia un reflejo,
un pelujo buscador de deseos
remonta el muro de cemento,
Hay una hormiga perdida en la arena,
siente con cada pata,
escupe, busca marcas,
al volver al suelo se alegra.
 
Viene mi hermana pero el ratón ya se fue.
Miramos la hormiga hasta dejarla perder.
July 13

Si yo fuera...

 
Si yo fuera una cometa, regalaría ilusión a los niños.
Si yo fuera una palabra sería "alegría".
Si yo fuera alegría, sería "un mundo perfecto".
Si yo fuera Aire... , borraría todo lo que el hombre no tiene de hermoso....
Si yo fuera Aire, borraría en las noches de verano, las pesadillas de personas como tú.
Si yo fuera
eslora del aire
estaría
agitando las campanas
de la poesía
por suerte
la condición es exacta
Si yo fuera poeta como Pablo, escribiría hermosos versos
pero no lo soy,
Si yo fuera escritor de la calidad de Pablo, escribiría hermosos cuentos
pero no lo soy,
Si yo fuera, algo que no soy, sería Yo.
Pero soy Yo.
Si yo fuera río, no sería laguna, pero con la edad, tengo algunas.
Si yo fuera rico, estaría en una Comedia Musical
Si yo fuera joven volvería a meter la pata como cuando lo fui.
Si yo fuera Mozart. No seria Juan Carlos
Y es probable que escribiera música.
Si yo fuera esperanza, no necesitaría ser estaría implícito en la palabra.
Y si yo fuera, pero no tanto, sería nada mas que fui.
Y por ultimo, si yo fuera, sería algo de lo que soñé cuando joven,
pero, las ilusiones de la juventud, con ella se agostan.
Soy Juan Carlos
Si fuera tres gotas de agua, salpicaría ríos en busca de tus olas.
Si fuera una brizna de hierba, repicaría verdes trinos en el eco de tu silencio.
Si fuera un matiz de sol, deslumbraría a tus labios buscándote las cosquillas.
Si fuera árbol, te amaría tan suavemente como a la Tierra.
Si yo fuera nido, cobijaría la esperanza para que naciera un sueño.
Si yo fuera sueño, inventaría bombas de caramelo.
Si yo fuera caramelo, sabría a amor.
Si yo fuera amor, viviría dentro del mas desahuciado.
Si yo fuese desahuciado, reclamaría justicia.
Si yo fuese justicia, el dolor estaría en la cárcel.
Si yo fuera cárcel, abrazaría al criminal de guerra con mis barrotes.
Si yo fuera barrote, construiría casas sólidas contra sunamis.
Si yo fuera sunami llenaría de vida los desiertos.
Si yo fuera desierto enterraría ahí a la soledad.
Si fuera soledad solo sería un nombre.
Si yo fuera nombre me llamaría Libertad.
Si fuera Libertad sería una paloma.
Si fuera una paloma derrocharía......
Derrocharía... PAZ.
 
July 07

"Si yo fuera..."

 
 
 

                                                                         

 

Durante las inundaciones de Mozambique del año 2000, muchos damnificados salvaron la vida aferrándose a las ramas de los árboles durante horas e incluso días. Mientras los supervivientes esperaban a ser rescatados compusieron esta canción.

Me marcho una semana, así que tendréis que seguir sin mí. Os dejo esta pequeña propuesta: crear un hermoso poema añadiendo tantos "Si yo fuera..." como podáis amigos, que el mundo necesita esperanza.

 

 
July 06

El poeta imaginario

 
Empezó a enviar poemas a direcciones inventadas cuando descubrió el cartero no las traía de vuelta. Al principio las enviaba a la atención de Neruda, de Dario, de Lorca y de todos aquellos que dormían en su voz, a los lugares que soñaron y les soñaron. Luego comenzó a inventarse poetas que nunca existieron. Ahora escribía a un pastor que silbaba a la lluvia, a una abuela que masticaban el pan para su nieto, a un marinero obsesionado por una ballena blanca.
Cada vez que necesitaba un sello lo pintaba con un pincel de un sólo pelo inspirándose en los paisajes de montaña que le rodeaban, o en el rostro de Encarna que una vez al mes acudía para chismorrear y cortarle sus cabellos. Desayunaba leche de cabra y con ella hacía quesos que cambiaba por pan y papel. Fabricaba la tinta con una mezcla de agua de lluvia hervida, clara de huevo, zumo de ciruelas, clavo y unas gotitas de sangre.
Cada mañana, después de sumergir por entero su cabeza en el agua de un riachuelo, cantaba una canción a la que cada noche añadía un nuevo verso. Las partes más hermosas coincidían con el momento en el que regaba su huerto. Después partía con sus cabras a dónde estas quisieran conducirle. Su canto se volvía entonces un murmullo con breves repuntes en algún detalle del cielo o de la vida y su libre brotar. Con el atardecer guardaba a las cabras y se ponía a escribir mientras aguantase la luz del sol.
Una tarde encontró apoyado en su puerta a un hombre. Dormitaba produciendo una especie de lánguido suspiro. Su barba negra descansaba sobre su hombro. Tenía cruzados los brazos con las manos resguardadas en las mangas de una grueso jersey verde. Parecía fuerte y casado. Llevó a sus cabras al redil mientras reflexionaba acerca de la extraña circunstancia. No era bueno para recordar las caras pero lo poco que le quedaba de familia estaba a medio mundo y unos cuarenta años de distancia. Decidió sentarse a su lado a esperar que despertase a ver si le venía a la cabeza quién podría ser. Cuando llevaba un rato mirándole vació su zurrón y trató de colocárselo como almohada. El hombre despertó sin transición o sorpresa. Tenía unos desconcertantes ojos azules.
– Hola – dijo el extraño. Se levanto, ofreció su mano y esperó un buen rato una respuesta.
– ¿Quién eres? – pregunto dejando que cargará el peso de su mano.
– Le escribí una carta. ¿No la recibió? – dijo el hombre con una felicidad evidente. – Soy Alef Gustafsson.
– Eso es imposible. Yo le imagine – dijo con la confusión dibujándose en sus ojos.
– Bueno, no vivo en la Huerta del Rey, pero acertó prácticamente en el resto.
– ¿Cómo ha conseguido encontrarme?
– Ha sido toda una aventura. Pero he encontrado gente maravillosa. ¿Sabe que hay una empleada de correos enamorada en secreto de usted?
– ¿Cómo?
– Disculpe. A veces me emociono y me olvido de que tengo todo el tiempo que quiera para las cosas importantes. Aún no me ha dicho su nombre.
– Perdón. No estoy acostumbrado... Me llamo Miguel – respondió azorado y está vez fue él quien ofreció su mano.
– Es un placer conocerle, Miguel – se la estrecho amablemente Alef.
– No tengo mucho que ofrecerle.
– Sin duda cualquier silla será mejor que el suelo y un vaso de agua en este instante me sabría a cielo.
– Ahora abro la puerta – dijo Miguel mostrando una enorme llave de hierro que luego rugió en una antigua cerradura.
La casa sólo tenía una habitación. Era sencilla pero llena de pequeños detalles. Figuras de madera. Estanterías llenas de tomos sin titulo primitivamente encuadernados. Unos pocos libros de bolsillo muy desgastados. Una mesa frente a la ventana llena con los útiles de escritura y unos cuantos papeles desordenados. La cama estaba arreglada con unas sabanas marrones, sin una sola arruga.
– ¿Y cómo es que vive aquí? – dijo Alef fijándose en dos campanillas que colgaban de la luz.
– La soledad ayuda con la poesía. Como sin duda sabrá.
– Eso es sólo al principio, después empiezas a querer más.
– El nuestro es un arte de margenes.
– No estoy de acuerdo con eso. Y si me lo permite se lo demostraré. ¿Tiene radio?
– Por supuesto – dijo Miguel con un leve bufido sacando una del último cajón y tratando de quitarle discretamente el polvo.
– ¿Dónde hay un enchufe?
– ¿Va a ser mucho rato?
– No creo.
– Entonces puedes usar el de la nevera.
– Gracias – dijo Alef y se sentó en el piso de madera y empezó a trastear con la radio. Miguel acabó por sentarse a su lado.
– ¿Qué va a hacer?
– Mientras leía sus poemas me decía: "Es una lastima que no lo conozca más gente, que no tengan la fortuna de su parte y logren encontrarlo".
– No soy lo bastante bueno. Hay mil poetas cuya obra merece ser leída antes que la mía.
– Usted está vivo y los tiempos cambian una barbaridad. ¿Cuantos poetas puedes nombrar con más de un siglo en sus tumbas?
– Sigo sin ser lo bastante bueno.
– ¿Bastante? ¿Cuál es la poesía más bella del mundo?
– Puedo responder esa pregunta para mí, pero no para el mundo.
– Entonces piense un momento el porque de su respuesta – dijo Alef tratando con cada vez más suavidad a la radio, buscando entre el rumor un faro de coherencia con la antena entre sus dedos. Al fin meciendo suavemente el dial consiguió que una alegre melodía llenase la habitación.
– Es música.
– Escuche un momento las palabras.
– Sí, admito que hay cierta poesía.
– Es poesía que ha ido poco a poco creciendo, llenándose como palabra. Hay poesía en el movimiento, en la luz, en la música, en la naturaleza, en todo lo que es bello. ¿Cuál es la poesía más bella del mundo?
– Hay un canto... Cada día le añado un verso. Lo mejor que me ha pasado. A veces se me ocurre cuando contemplo la naturaleza, o cuando encuentro algo, o cuando... bueno, el excusado es un momento en que uno piensa en uno mismo.
– Me encantaría escuchar ese canto, Miguel. Quién sabe, quizás encuentre algún verso para mi poema más bello del mundo.
– Siéntate en la cama. No te preocupes, es el lugar más cómodo. Mejor será que te traiga una jarra de agua, un poco de pan y un poco de queso. Va a llevarme un buen rato.
July 05

Poemita

 
Abrí mi rumbo en el corazón,
desperté todos los vientos y la luz,
cálida luz, dulce luz, amable luz,
y ahora,
al pensar en ella frente a su ventana,
vuela con suaves colores mi mirada,
vuela sobre las nubes arreboladas,
vuela hacia su hogar, hacia mi amada.
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